El barquero de las 4.000 islas

3 04 2011

Esta es la historia de una fotografia, la historia de un rostro, la historia de alguien que a pesar de los pesares, amaba el lugar en el que había nacido, vivía y iba a morir:

Era el último día completo que íbamos a pasar en el maravilloso país de Laos, en medio del sudeste asiático. El sentimiento de nostalgia de dejar atrás unas gentes amravillosas era inevitable. Jamás me había sentido tan acogido en un país. La calma de la que tanto hablaban otros viajeros que habían visitado el país no era utopía, pues la pudimos experimentar durante las dos semanas en las que cruzamos el país de norte a sur, desde Tailandia, hasta Camboya.

Y en la orilla del mítico Mekong, el río que une estos tres países, nos habíamos planeado un día de visita a islas remotas que muy raramente son visitadas por los extranjeros que viajan hasta la zona, pues la mayoría se aloja en Don Det o Don Khon. Como no podía ser de otra manera, era el barco el mejor método de transporte para surcar esas aguas en busca de poblados aislados.

Acordamos con un buen hombre que nos llevara en su barca durante todo el día a través de algunas islas del archipiélago que se forma a esa altura del Mekong, conocida como Si Phan Don o las 4.000 islas. Ese hombre, de mirada penetrante y serena, parecía convencido de que se encontraba en el mejor lugar del Planeta. Orgulloso, nos contaba como era su vida y la de su reducida familia. Sin posibilidades de plantar arroz aún debido al cambio en los ciclos monzónicos, parecía preocupado por que la lluvia llegara e inundara buena parte de la tierra que emerge del río. La vida les había cambiado mucho, decía. Hace años, cuando era joven, en verano la cosecha de arroz ya llevaba algún tiempo cubierta de agua, pero ahora los campos se encontraban secos, anhelosos del líquido elemento para dar de comer a los lugareños.

Tras varios minutos hablando, nos recomendó visitar una isla, Don Som. Quedó en esperarnos al otro extremo de ésta, por lo que la tuvimos que cruzar a pie bajo unos mortales 40 grados. Sin embargo, un pueblo en el que los niños jamás habían visto occidentales nos amenizó mucho el camino e hizo de ese día uno de los mejores del viaje, pero eso ya es otra historia…

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PD. Como podéis ver, el ritmo del blog ha disminuido nuevamente. El segundo y último relato de Moscú ya está en marcha y bastante adelantado, por lo que espero poder publicarlo pronto. Y siguiendo un nuevo esquema que tengo en mente, seguidamente publicaré tres relatos de Praga, Bratislava y Budapest respectivamente. Después, si los ánimos y el tiempo me lo permiten (esperemos que así sea) continuaré con los relatos de Laos y Camboya, que me sabría mal no terminar.

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8 responses

3 04 2011
Victor

Buenas Blai! Este parado o no… no dejes de contarnos tus relatos de Camboya y Laos. Estas historias de gente y situaciones varias, son las que más me gustan. Tienes un Don para escribir.

Un abrazo!

3 04 2011
btc93

Muchas gracias Victor! A mi también me gusta cada vez más hacer estos pequeños artículos, que me permiten continuar con el blog activo sin dedicar tanto tiempo (tiempo que no tengo). Gracias de nuevo y siento no pasarme lo a menudo que me gustaría pasarme por el tuyo…

Un abrazo!

4 04 2011
Victor

Ni te preocupes tio… yo ando igual con muchos blog pero no pasa nada. Hay veces que no se puede con todo. Seguiremos igualmente por aquí.

4 04 2011
Helena

¡Claro que si! Estoy con Víctor…
Además con estos pequeños relatos nos acercas más a la realidad que tú viviste allí.
Un saludo

4 04 2011
btc93

Gracias Helena, pues si os gusta, don’t worry que este no va a ser el último artículo de estas características!

Un abrazo!

5 04 2011
Antonio Aguilar (Historias de este planeta)

Los viajes son sus gentes, y entradas como la tuya lo atestiguan una vez más.

¡Un abrazo campéon!

5 04 2011
Ana

No dejes de escribir pero cuando tengas tiempo, hay que estudiar, me gustaria leer tu trabajo sobre los viajes pero tiene que ser en castellano, me encantan los articulos que escribes, un abrazo

7 04 2011
Ku

Antes de nada me gustaría unirme a la sentimiento expresado por el autor de este blog y por Víctor: seguís siendo mis blogs de referencia, pero con todo el lío a veces cuesta seguir el ritmo de publicación de todo el mundo…. qué se le va a hacer =( Menos mal que lo bueno de los blogs es que pueden retomarse en cualquier momento =D

Incluso yo últimamente estoy optando por las entradas más cortas para que no se me acumule el material…. Supongo que cuando salga de viaje y recupere el “Om Shanti Om” del viajero a largo plazoharé todo lo contrario: tochazos infumables de mucho en mucho, jejeje

Centrándome a la entrada de hoy (que bien lo merece): Blai, estoy deseando que cuentes cosas de esa parte del país!! Ya sabes que por razones técnicas yo sólo pude ver Luang Prabang, y me quedé con unas ganas terribles de conocer las 4.000 islas. ¡Espero tu crónica!

Un abrazo a todos!

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