Viaje a Moscú. (Parte 3 de 3. Final)

29 04 2011

27/02/2011 – Y súbitamente… DISH!

Nuevo amanecer, nuevo día en Rúsia, el último día completo que iba a pasar con mi madre antes de que ella abandonara el país de vuelta a España. A partir del día siguiente empezaría mi aventura con la que ya había decidido iba a ser mi próxima parada: Kazán. Ese mismo día iríamos juntos a la estación de Kazansky para comprar mis billetes, así que los nervios ya empezaban a despertar en mi interior.

Sin embargo, antes de ese momento había muchas más cosas por ver en la ciudad porque com ya comenté en el capítulo anterior, decidimos quedarnos en la capital en vez de visitar alguna ciudad del Anillo de Oro.

El primer objetivo del día se presentaba como algo meramente lúdico y relacionado con las compras, pero finalmente se convirtió en una de las experiéncias más bonitas que pudimos vivir en Rusia. El Mercado de Izmailovo, situado al norteste de la ciudad, a unos cuantos minutos en metro del centro.

Cogimos el metro de nuevo en Kitay Gorod después de desayunar y en aproximadamente 30 minutos llegamos a la estación de Partizanskaya, desde donde nos dirigimos a la entrada del parque que sirve de escenario para el mercado de Izmailovo.

El Mercado de Izmailovo es un mercado que abre los sábados y domingos (9.00 – 18.00, 15 RUB) en el que se puede encontrar prácticamente de todo. Desde souvenirs hasta antigüedades de la época soviética pasando por todo tipo de baratijas, herramientas usadas e incluso alfombras que provienen del Cáucaso. Es un mercado que suele estar bastante concurrido de turistas en los meses veraniegos, pero sin embargo, en invierno sólo es visitado por los autóctonos, que seguramente aún nostálgicos de épocas antiguas buscan y rebuscan entre kilos de chatarra para encontrar esa pieza concreta que les falta para que sus antiguos aparatos vuelvan a funcionar.

Fue una visita que disfruté muchísimo, la cual cosa no puedo decir lo mismo de mi madre, pues el frío era extremo y como se trataba de un lugar al aire libre, era difícil estar más de 20 minutos sin tener la necesidad de calentarse los pies.

Fue en uno de estos momentos, que decidimos entrar en un pequeño bar que resultó ser muy auténtico y en el que una agradable babushka nos sirvió un té caliente y charló en ruso con nosotros. Lógicamente la conversación no llevó a ninguna parte, pero perecía que entre ella y mi madre había buen rollo… hehe

También pudimos hablar -esta vez en inglés básico- con un chico que estaba asando unos pinchos que tenían muy buena pinta y que hubiéramos probado si no hubieran sido las 11 de la mañana. También hubo foto de rigor con él:

Seguimos paseando por el agradable mercado de Izmailovo y aprovechamos apra comprar algunas matrioshkas para regalar a los amigos. Las matrioshkas tiene su origen en 1890, cuando un artista del norte de Moscú, inspirado por unos muñecos de madera de origen japonés hizo una recreación de este juguete en versión rusa. La muñeca fue presentada en la Feria Universal de París de 1900 y a partir de entonces se hizo famosa alrededor del mundo, siendo hoy en día uno de los souvenirs más comunes para todos los que viajan a Rusia.

..

Tras dar un par de vueltas más y deleitarnos con las vistas de las paradas de madera totalmente nevadas que conformaban el entramado de pasillos del mercado, decidimos que ya era hora de volver al centro y de plantearnos cual sería el próximo lugar al que íbamos a ir.

Rehicimos el camino de vuelta a la estación a través de otras muchas paradas que quedan fuera del mercado y una vez en la estación decidimos que nos íbamos a separar. Mi madre no se encontraba del todo bien debido al frío y a un resfriado que ya llevaba de casa y que se le había empeorado durante los días en Moscú, así que ella volvió a la Plaza Roja y estuvo durante esa mañana en los almacenes GUM, bajo cubierto y con un buen calorcito tomando algo y paseando por las tiendas.

Yo en cambio, decidí que iba a ir hasta el Museo de los Cosmonautas, para poder encontrarme con más rastros de la historia más reciente del país. Fue de esta manera como cada uno cogió una línea de metro diferente y quedamos a las cinco de la tarde en la entrada principal de los almacenes GUM. Por primera vez me encontraba solo en el país, lo que iba a ser una prueba de fuego para los próximos 7 días.

El metro tardó escasos 15 minutos en recorrer la distancia hasta la parada de VDNKh (ВДНХ), la más próxima a el lugar. Justo al salir, ya divisé a lo lejos el enorme obelisco de titanio que conmemora la industria espacial de la antigua URSS y que se sitúa justo encima del Museo.

Al llegar allí me llevé una gran sorpresa: el museo estaba abarrotado. Había una gran cola para poder entrar que incluso llegaba a la calle, estando la gente a la intemperie. Rápidamente decidí que con las condiciones climáticas que teníamos, quedarse allí fuera esperando durante un buen rato no era precisamente lo mejor.

A lo lejos, podía divisar la torre de televisión de Ostankino, de 540 metros de alto y que es una de las estructuras que también caracterizan el skyline moscovita.

Pero si algo me impresionó, fue poder ver también en la lejanía un edificio de estilo comunista que aún estaba decorado con escudos con la hoz y el martillo y toda la parafarnália soviética. Creo que no lo dudé ni un instante y me dirigí hacia allí.

Casi sin darme cuenta, llegué al Centro Panruso de Exposiciones o Centro de Exposiciones de Toda Rusia, un lugar que representa perfectamente el sueño soviético y su inevitable caída. Su nombre en ruso, Vystavka Dostizheny Narodnogo Khozy-aystva SSSR (abreviado con las siglas VDNKh) viene a decir “Exposición de los Logros Económicos de la URSS” y por lo tanto, es la clara confirmación de que el lugar es extremadamente auténtico y yo diría imprescindible en una visita a Moscú si lo que se quiere es acercarse a la historia de los años comunistas.

Los orígenes del monumental complejo de edificios que forman el VDNKh se creó en 1930 y tuvo su máximo apogeo entre 1950 y 1970, cuando en él se celebraron exposiciones que halagaban los éxitos que el sistema comunista había logrado. Se trata, como ya he dicho, de un enorme complejo de más de dos kilómetros cuadrados de pabellones, avenidas y monumentos que en su día sirvió para homenajear al sistema contrario al capitalismo. Cada pabellón tenía una función específica por lo que había algunos dedicados a la agricultura, otros a la educación e incluso alguno dedicado a los avances en la industria espacial con un cohete verdadero coronando una plaza.

Como era domingo y actualmente el VDNKh es un lugar de recreo para los estresados habitantes de la ciudad, estaba repleto de gente que había venido a pasar el día. Y era tanta la gente que incluso crucé algunas palabras con algunos de ellos, siendo una agradable babushka la que protagonizó una de las anécdotas más divertidas del viaje. Muy preocupada se me acercó hablándome en ruso y mostrándome su teléfono móvil. Lo único que necesitaba era encenderlo, pues no sabía como hacerlo. Y tras pulsar durante unos segundos la tecla de colgar y ver como su teléfono recobraba vida se puso muy contenta y no paraba de repetir entusiasmada “spasiba”.

Tras dar vueltas y más vueltas por el recinto y alucinar todo el rato con los símbolos comunistas que se encontraban por todas partes, se me hizo la hora de volver hacia la Plaza Roja, donde me esperaba mi madre para pasar nuestra última tarde juntos. Además, esa tarde-noche, habíamos quedado con Cintia y Pablo, nuestros amigos argentinos que conocimos hacía dos días para tomar unos vodkas de despedida, así que contento de haber podido visitar el VDNKh me volví en metro hasta los almacenes GUM.

Sin embargo, el estar disfrutando tanto me hizo olvidar completamente que tenía que comprar los billetes de tren para ir a Kazán al día siguiente, aunque como era temporada baja no tendría ningún problema para comprarlos el mismo día en la estación. Así que la compra se prorrogaría hasta el día siguiente…

Finalmente llegó el momento de encontrarnos con nuestros amigos argentinos y nos fuimos al bar al que habíamos llegado desesperados el primer día a cenar algo, esta vez con mucha más calma. La conversación giró casi todo el rato en la futura visita que harían Cintia y Pablo a Barcelona. Justamente iba a ser el próximo fin de semana, con lo cual y según lo previsto yo aún me encontraría en Rusia. También hablamos sobre la “amabilidad” rusa, algo difícil de encontrar y que sin duda, no protagonizó nuestros días. A mi madre no le hacía mucha gracia que yo me quedara en el país pero ya lo teníamos asumido. Yo sabía que pese a todo lo que nos había pasado durante los anteriores días y que pese a todas las muestras de antipatía que muchos rusos habían mostrado hacía nosotros, valía la pena dar otra oportunidad al país.

La cena se fue animando y después de ella vinieron los chupitos de vodka que son tan típicos en el país de los Urales. Con el frío sentaban muy bien y parecía que nada podía hacer que esa noche, esa última noche, esa última cena, ese último día juntos se truncara. Pues qué equivocados estábamos…

Fue entonces cuando comenzó el episodio que cambió todos los planes y que veo que tantas ganas tenéis de saber. Lo intentaré contar lo mejor que pueda, pero tampoco me centraré mucho en los detalles más desagradables, por lo que no esperéis encontrar en la explicación el morbo del peligro. Tras vivirlo y recapacitarlo hemos visto las cosas muy distintas pero en el momento en que ocurrió todo la tensión, los nervios, la sensación de inseguridad y de vulnerabilidad nos hicieron tomar una drástica solución al problema. Allá va:

Llegamos al albergue pasadas las dos de la madrugada y hacía un frío tremendo (unos -26ºC aproximadamente). Una vez en el albergue nos despedimos de Cintia y Pablo, mi madre hasta el próximo fin de semana, cuando se encontrarían en Barcelona. Bruscamente, el chico de la recepción nos gritó exclamando con una voz tensa “money, money, you have to pay”. Nos había extrañado mucho que no nos hubieran pedido pagar el primer día de estancia, pues al estar en un albergue, no es algo muy común que se pague a la salida. Sin embargo, tras varios intentos de pagar durante los días anteriores, siempre nos dijeron que ya lo haríamos en otro momento.

Un poco enfadados por la actitud del chico fuimos a pagar. El internet no funcionaba. Hacía ahora muchísimo calor. Íbamos totalmente abrigados. El chico nos encerró en la microscópica recepción para que no pudiésemos salir. La tarjeta no era aceptada. Nos obligaba a ir a buscar dinero en metálico. El cajero más cercano se encontraba a 15 minutos caminando. Eran las dos pasadas de la madrugada. No nos dejaba otra opción que ir inmediatamente a buscar dinero. Nos negamos. Nos amenazó con llamar a la policía. Finalmente el chico desistió y nos dejó ir a la habitación. A las 3 llamaron a la puerta con golpes estremecedores. Nervios. Tensión. Quería nuestros pasaportes. Nos negamos a entregárselos. Llamó a la policía. Miedo. Total inseguridad. Le entregué mi DNI. Era demasiado tarde, se estaba tramitando una denuncia con nuestros nombres y pasaportes fotocopiados (los tenían del registro del visado). Gritos. Finalmente pagamos con una tarjeta que sólo queríamos utilizar en caso de emergencia. Las 4 de la madrugada. Finalmente la policía no llega a venir. Una mujer entra a la fuerza en la habitación y empieza a recoger las toallas y otras cosas. El susto que tenemos no se va. No puedo aguantar ver sufrir a mi madre, ella vuelve, pero yo me quedo. Me pide que no me quede aquí, que no sé quien puede tener ya la denuncia que en teoría ha sido anulada. Tomo una dura pero acertada decisión: dejo Rusia. Alta madrugada. Compro un billete de avión en el mismo vuelo que mi madre, que casualmente es hasta Praga, una ciudad en la que jamás he estado. Fin. Me voy de Rusia. Nos vamos de Rusia.

28/02/2011 – Calma después de la tempestad.

Esa noche conseguimos dormir no más de un par de horas. Nos levantamos aún con los nervios y con únicamente ganas de marchar ya hacía el aeropuerto. Lo que había ocurrido durante la noche había sido un golpe muy duro que nos tocó bastante, pero aún teníamos unas horas en la ciudad antes de tener que ir al aeropuerto. Simplemente fuimos a comprar algunas botellas de vodka para regalar y nos dimos la última vuelta por la Plaza Roja, que sin duda, no supo nada bien comparando con la primera vez que la habíamos pisado.

Pese a las ganas de irnos, se hacía duro que nos hubiera ocurrido eso. Además, para acabar de rematarlo, mi madre resbaló en el hielo, provocándose un fuerte golpe en la muñeca izquierda que tuvo que vendarse durante días a la vuelta a casa. ¿Podía algo ir a peor?

En un taxi compartido fuimos hasta el aeropuerto de Sheremetyevo, de donde salía el vuelo de Czech Airlines a Praga por la tarde.  Pasamos el mediodía allí hasta que el vuelo despegó. Una mezcla de desasosiego y tranquilidad con algo de tristeza y sobretodo decepción se apoderó de mi. Ni yo ni mi madre nos encontrábamos nada bien. Era todo tan… tan…

Tras 3 horas de vuelo llegamos al aeropuerto Ruzyne de Praga. Era hora de separarse y quizás no era el mejor momento para hacerlo. Mi madre seguiría al cabo de un par de horas en un vuelo hasta Barcelona pero yo me quedaría en Praga sin tener nada, absolutamente nada planeado y ya eran las 7 de la tarde. No sabía cuando iba a volver ni cómo. No sabía dónde me iba a alojar ni cuando iba a conseguir el alojamiento. No sabía dónde iría ni cómo…

Pero la aventura es la aventura y como lo que yo quería viajar seguía hacia adelante. Detrás mío quedaba una gran urbe, una ciudad que nunca descansa, haga frío, viento, lluvia o calor, Moscú seguirá despierta, quizás esperando a que le de, de nuevo, otra oportunidad. Y sin duda se la daré, eso lo tengo clarísimo.

Ahora empezaba una nueva parte de la aventura, un viaje que me llevaría por tres países distintos del corazón de Europa que me vieron imporvisar y dar respuesta a lo inesperado. Praga, Bratislava y Budapest serían el escenario de una nueva aventura, una aventura que justo acababa de empezar.

Me dirigí con mi mochila a la salida del aeropuerto. No hacía tanto frío y ante la calma de una lluvia que justo termina empecé a creerme que había todavía mucho por vivir…

FIN

Aquí terminan las crónicas de los 5 días de viaje que nos llevaron el pasado mes de febrero a la capital rusa, Moscú. Ojalá estas crónicas solo fueran el principio de una gran odisea por el país, pero lo que vino a continuación también fue muy grande, aunque no lo esperado. Es probable que haga en forma de artículos una especie de narración sobre Praga, Bratislava y Budapest, pero lo más probable es que no sean como vengo haciendo desde siempre. Espero que os haya gustado y sobretodo, que no se os quiten las ganas de visitar Rusia, pues es uno de los países más interesantes en los que jamás he estado!

Un abrazo!

PD: Habiendo cerrado esta crónica, ya podemos empezar a pensar en Israel y Palestina, así que pronto, empezaré a desgranar la que ha sido una de las mayores aventuras vividas hasta la fecha! Y también muy pronto, algo más de información sobre el futuro viaje del verano. ¿O quizás debería decir viajazo?

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20 responses

29 04 2011
nessi

Jolines Blai,
me he quedado helada con lo del incidente en Rusisa, uff, supongo que cosas así dejan una especie de amargor que es difícil de olvidar, pero no sé, soy de la opinión de que las cosas pasan por alguna razón, y esa razón siempre nos depara algo mejor. Mirándolo desde el lado positivo gracias a eso has conocido tres ciudades maravillosas, y al no tener nada preparado, seguramente todo lo hayas vivido con más intensidad.
Un abrazo.

29 04 2011
Dany

Joder Blai, que tensión, se me ha acelerado el corazón al leer esto. Pero bueno me alegro que se soluicionara todo y que pudieras vivir otra aventura, aunque no fuera la prevista. No se porque lo ponen tan dificil los rusos, la verdad. Pero bueno que esto no nos haga perder el interés por este fascinante país, no? 😀 Un saludo y espero esa nueva narración sobre Praga, Bratislava y Budapest. Saludos¡¡

30 04 2011
Victor asturias

Hola Blai,

Ya sabes que sentí mucho lo que os pasó en Moscú, son gajes del oficio de viajar…ya ves lo que nos pasó a nosotros no hace mucho en una calle de Atenas…

Un abrazo.

30 04 2011
Alberto

Me he quedado con la boca abierta, menuda escena. Me alegra saber que no fuese a más. De todas formas, ya habrá tiempo para volver a Rusia, de ahí no se mueve 😉

Tengo ganas de ver el resto del viaje improvisado.

Un saludo

30 04 2011
javier

Despues termino de leerla pues tengo que ir a currar.
Esto promete y como te comente en otra entrada,en Octubre pasaremos 10 dias entre Moscu y St Petersburgo.
Un abrazo desde Canarias
Javier y Deborah

30 04 2011
Non gogoa, han zangoa

Hola Blai!
Joe…vaya con los rusos. Me puedo imaginar los nervios que pasasteis esa noche, ¿Cómo son tan…tan…?¿Cómo entran el la habitación de unos huéspedes como su anduviesen por su casa? Lo de llamar a la policía, pues me lo puedo imaginar, pero Rusia, Invierno, madrugada y frío…¿Cómo vais a ir en busca de un banco?
En fin…
Que espero que Praga, Bratislava y Budapest te dejasen mejor sabor de boca.
Salu2!

=)

30 04 2011
Edu y Eri

Y se desveló el misterio! Sentimos mucho lo que te pasó, aunque si lo miras por el lado bueno a raíz de eso te hiciste un tour por capitales europeas que ya quisiéramos muchos 😛

Lo que más nos sorprende, después de haber leído los tres capítulos y de ver los comentarios de algunos amigos, es la visión tan distinta que tenemos de los rusos. Evidentemente no son andaluces contando chistes, pero con nosotros todo el mundo fue amable y nos llevamos una idea de ellos mucho más abierta de lo que habíamos pensado.

En cualquier caso, muchas gracias por estos relatos tan chulos! 🙂

30 04 2011
Antonio Aguilar (Historias de este planeta)

¡Estás hecho un campeón!

Y pequeños gajes de estos nos ocurren a todos. No se puede viajar sin que te ocurran cosas, y de todos modos, en parte reside ahí la magia de todo esto. Gracias a ese incidente has conocido sin haberlo planeado otras ciudades muy interesantes y bonitas.

Un abrazo compañero y a seguir así!

30 04 2011
Rubén

Buenas Blai!

Es una lástima que tu estancia en Moscú tuviera que terminar de esta manera. Por suerte supiste reaccionar con rapidez, y creo que fue un acierto dejar el país. Pero ¿por qué no quieres dedicarle un post a ciudades tan bonitas como Praga, Bratislava y Budapest? La última no la conozco, pero las otras dos, son auténticas joyas, y seguro que tienes un monton de fotazas que mostras y anécdotas que contar. No nos dejes con las ganas hombre! Jajaja

Un abrazo!

1 05 2011
btc93

Hola a todos amigos y amigas! Espero que el fin de semana haya ido genial y que hayáis podido descansar o preparar futuras aventuras alrededor del mundo hehe!
Me alegra que este capítulo final de Moscú haya tenido tanta expectación, y estoy muy contento de todos los comentarios, así que los voy a responder uno a uno:

– Nessi: Hola Vanessa! La verdad es que el incidente dejó muy mal sabor de boca. Fue bastante duro para mi aceptar que la aventura que se suponía iba a vivir no la viviría. Sin embargo, como dices, lo que pude visitar también me fascinó y sobretodo, creo que me fue mucho más útil. Pude desenvolverme en un entorno del que prácticamente no conocía nada y tuve que improvisar, dar respuesta a situaciones incontroladas. Así pues, creo que aprendí bastante más a moverme y a viajar que si me hubiera quedado en Rusia y hubiera seguido el itinerario que tenía en mente.
Muchas gracias y un abrazo!

– Dany: Pues imagínate en el momento en que todo ocurría… Se me plantearon tantas cosas por la cabeza… En fin! Digo lo mismo: estuvo bien poder vivir el viaje al límite en Praga, Bratislava y Budapest! Y estoy totalmente de acuerdo contigo. Por favor, que esto no nos haga perder el interés por un país tan fascinante como es Rusia. Imagínate lo que me atrae, que para esta semana santa, estuve barajando la posibilidad de volver y realizar el viaje que no pude realizar en esta ocasión, sin embargo, decidí que ya habría tiempo para volver y que quizás, necesitaba darme un poco más de tiempo… Pero Rusia es fascinante!
Gracias, Dani!

– Victor: Hola amigo! Tienes razón, esta claro que si no viajáramos estas cosas no nos pasarían, por eso vale la pena pasar por estos trances. Además, lo mejor de todo es que uno aprende mucho de situaciones así y ahora sabré como reaccionar si me ocurre algo similar. Gracias de nuevo y un fuerte abrazo! A ver si nos vemos pronto, eh!

– Non gogoa, han zangoa: Pues imagínate… La verdad que fue una noche terrible, para no recordar… Y no sólo fue la noche, porque al día siguiente el susto del cuerpo aún no se nos había ido del todo y no nos encontramos demasiado bien.. Pero en fin! Praga, Bratislava y Budapest me dejaron un muy buen sabor de boca, y es más, ahora que ya ha pasado un tiempo, puedo decir de Moscú también me lo dejó, sino no querría volver con tantas ganas como las que tengo… hehe
Un abrazo!

– Edu y Eri: Ya vi que volvisteis de Rusia, chicos! Y sinceramente, me alegra mucho que os llevarais esta impresión. Esta claro que la experiencia propia marca mucha a la hora de calificar a una gente. Yo sólo puedo decir que quizás por una gran serie de casualidades el trato que recibimos nunca fue del todo buena en ningún aspecto, pero no por eso no quiero volver al país, sino al contrario. Quiero volver porque sé que hay gente como vosotros (y mucha más) que comenta que se han sentido muy a gusto! Por eso quiero volver, para sentirme a gusto, porque creo en las segundas, terceras e incluso cuartas oportunidades! hehe UN fuerte abrazo, chicos! Estaré pendiente de vuestro viaje!

– Antonio: Antonio, amigo! Muchas gracias! hehe Exacto, no se puede viajar y que todo siempre salga bien, es imposible! Y como ya dije, viajamos para aprender y estas cosas también nos hacen aprender mucho! Y además, esto, que pude conocer otras tres ciudades que jamás imaginé que iba visitar tan pronto! Otro abrazo para ti y hablamos, vale? Gracias!

– Rubén: Ei Rubén! La verdad es que si que fue una lástima terminar esos días así, pero bueno, como dices, creo que acerté en mi decisión y así pude conocer otras bellas ciudades europeas! Intentaré escribir algunas líneas de estas ciudades, pero no prometo nada. Sobretodo porque quiero dar prioridad a los relatos de Laos y Camboya y a los de Israel y Palestina…
En fin, un abrazo, Rubén!

Muchísimas gracias a todos, chicos! Espero poder publicar pronto alguna cosilla nueva, mientras, aquí sigo, con mil destinos en la cabeza… Por suerte, algunos ya son un hecho que si no hay nada que lo impida se cumplirán! Pronto, más información… hehe

1 05 2011
José Carlos DS

Precioso el Mercado de Izmailovo y la zona VDNKh todo muy auténtico de la antigua URSS.

Me había quedado pillado en el momento que comentas, hablamos en ruso con la señora, yo pensando vaya no sabía que hablabas ruso, pero veo que al final fue una conversación a medias XDDD

Menudo follón al final con la visita en Moscú, menudos modales, veo normal que con la tensión del momento decidir marcharos, total al menos seguiste viajando y conociendo nuevos lugares, fue una solución buena.

Saludos!!! 😉

2 05 2011
btc93

Verdad que Izmailovo es bonito? A mi me gustó muchísimo! Y el VDNKh, lo que dices, muy auténtico!
No, no! De momento ruso no hablo, aunque sabiendo como es el país, creo que la próxima vez que lo visite tendré que hacer algún cursillo para poder hablar algo… XD
Si… el momento del final fue muy tenso y tuvimos que tomar una rápida decisión… Creo que fue acertada, al menos seguí viajando…

Un abrazo!

2 05 2011
Adrián

Hola Blai!
Soy nuevo por aquí pero ya me tienes enganchado al blog xD
Menuda aventura por tierras rusas, seguro que será algo que recuerdes por mucho tiempo. A la espera estoy de los próximos relatos.

Por cierto, hace un par de semanas te envié un email sobre una consulta algo más personal. A ver si me lo puedes responder.
Gracias. Saludos!

2 05 2011
btc93

Hola Adrián, me alegro de que te guste el blog! Espero que próximos relatos también te gusten! hehe

Vi tu mail cuando estaba en Israel y lo dejé para la vuelta, pero entre que he tenido mucho lío y todo se me ha pasado por completo, ahora mismo te lo respondo, vale?

Saludos y hasta la próxima!

2 05 2011
Ku

Me han encantado tus fotos de Moscú; con esa nieve el aspecto es impactante…. Pero más impactada me he quedado aún con el mal rollo final. En fin, ¡al que viaja le pasan esas cosas! (sólo espero tener algo más de suerte :S) Me alegro mucho de que supieses dar un giro a la situación y aprovechases los días que te quedaban en Praga, Bratislava y Budapest 🙂 por Praga voy a pasar yo, así que a ver qué cuentas!!

Y por favor… ¡destapa de una puñetera vez cuál es tu viaje del verano!! Envíame un email, algo!!! Quiero saberlo!! 😀

2 05 2011
btc93

Viajar a Rusia en invierno es muy duro pero la recompensa es grande. Poder ver estos lugares nevados es muy bonito… Y si, el incidente fue grave pero lo fue más todo lo que ya llevábamos encima. Estoy seguro que tendrás mucha más suerte que nosotros, porque pese a ser de sobras conocido que los rusos no son los más amables del mundo, la gran mayoría de la gente vuelve encantada.
Te va a encantar Praga, a mi me gustó especialmente, es una ciudad muy pero que muy bonita y con mucha historia.

Haha! Creo que voy a tener que hacerte caso y mandarte un mail con mi destino… Es casi una necesidad y creo que me podrás ayudar bastante (mucho). En fin, que seguramente pronto te lo mando! hehe

2 05 2011
Ku

Bieeeeeen!!!!!!!! 😀

2 05 2011
btc93

Pues nada, dicho y hecho… haha!

13 05 2011
Victor

Buenas Blai! La verdad que es una lástima que en un lugar nuevo te traten de una manera tan desagradable… Creo que hiciste lo correcto al pensar sobre todo en tu madre y lo intranquila que se iba a quedar si tu te quedaras. Estoy convencido que si vas solo desde el principio, tiras para adelante con un par… pero una madre es una madre y ellas sufren mucho.

Ahora lo que tienes que hacer es coger a tu madre e iros a Hawaii… a la sopa boba… verás que pronto os olvidáis de todo, jejejeje

Por cierto. Creo que por fin nos vamos a conocer en la exposición de fotos de Sele. Nos veremos en breve!!!

16 05 2011
btc93

Aquí etsá el tema, yo también pienso que hice lo correcto sobretodo pensando en mi madre. Estoy bastante seguro de que me hubiera quedado en el país si hubiera estado solo, pero de esa forma no me podía permitir el lujo de hacer sufrir a una persona a la que tanto quiero…

Jolínes, firmaba ya para lo de Hawaii! Aunque no te creas que o tenemos ganas de volver a Rusia eh… Sobretodo yo. Te juro que para mi, Rusia es una espina clavada muy al fondo de mi corazón, y espero que el día en que pueda ver con mis propios ojos la mezquita de Kul Sharif, en Kazan, me voy a sentir muy satisfecho. Habré terminado una faena, ¿sabes? Espero que sea pronto…

SÍ! Qué ilusión! Ayer hablé con Sele y me lo dijo! Pues lo mismo digo, nos vemos muy pronto, Victor!

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