Del caos y el calor de Katmandú a la paz y el frío de Bhután. Segunda parte.

23 07 2011

Una de las cosas que más me motivaban para tomar la decisión de publicar en vivo y en directo los relatos del viaje que estoy acometiendo por varios países asiáticos, era sin duda la posibilidad que tendría de hacer algo nuevo. Quería encontrar mi estilo, quería ver con qué tipo de textos me sentía más cómodo y de esta forma, ir tejiendo poco a poco lo que va a ser este blog a la vuelta de esta aventura.

Pues aunque parezca raro, aún no he encontrado este estilo que tanto hecho en falta. Más subjetividad, más datos prácticos, más relato objetivo… Sinceramente, no lo sé y me atrevo a decir, que poco he experimentado aún. Así pues, tras esta entrada, que inevitablemente va a ser como las de siempre, un relato de lo que hicimos en Bhutan, voy a empezar a probar cosas nuevas. A ver qué ocurre…

Dicho esto, retomamos de nuevo el maravilloso Bhutan con esta corta entrada que aquí os presento.

Al día siguiente de llegar a Wangdue, ya retomamos camino volviendo hacia el oeste. No obstante, para no hacer de una ruta de 4 horas algo aburrido, nuestro guía, Chimi, y el jefe (casi mejor jefecillo) de la agencia nepalesa, Pasang, ahora nuestro amigo Pasang, decidieron que pararíamos para poder hacer una caminata por los arrozales y la montaña para llegar a un chorten con unas vistas fabulosas.

Dicho chorten, llamado Khamsum Yulley Namgyal, se sitúa sobre una pequeña montaña, y la subida, que resultó un tanto dura por la enorme cantidad de barro que encontramos (trompazos incluídos), nos demoró casi una hora. No obstante, el regalo que nos ofreció el lugar fue fascinante.

Pudimos incluso acceder al chorten, que suele estar cerrado al público en general, ¡pero es más! el monje que allí había se encargó de abrirnos la azotea de la construcción de casi 30 metros para que pudiéramos ver mejor las vistas.

Los campos, como si de lienzos se trataran, creaban una preciosa combinación de verdes que no dudamos en retratar. Fue sin duda, otra de las muchísimas sorpresas que el viaje a Bhutan nos deparó.

El camino siguió por la misma carretera que nos había llevado el día anterior. Esta vez, pero, como no llovía, dedicamos un buen rato a explorar el paso de Dochu La (3.100m). Los 108 chortens y la enorme cantidad de banderas de oración nos sedujeron un buen rato y es que el plato fuerte del lugar, las supuestas vistas a grandes picos del Himalaya , no hicieron acto de presencia alguno.

Finalmente llegamos a Paro, la segunda ciudad en importancia del país y emplazamiento del único aeropuerto internacional del mismo. Allí aprovechamos para comer algo y para hacer una visita obligada (esta de verdad, ningún viaje a Bhután está autorizado por el Gobierno si no se visita este lugar): el museo nacional.

Creo que diciendo aburrido me quedo corto. Este museo colocado en una antigua torre de vigilancia con forma circular es el más soso, más sucio, más descuidado y más poco interesante que he visitado jamás. Pero qué le vamos a hacer, si se tenía que ver, se tenía que ver… Peculiaridades de un viaje a Bhutan.

Lo que más me gustó del museo fue sin duda la enorme sala con todo tipo de ollas de diferentes dimensiones usadas para cocinar. ¡Ah no, está fue la parte que menos me gustó! No lo sé…

El día siguiente era un día marcado en el calendario desde hacía tiempo. Si todo salía según lo previsto, íbamos a visitar el famoso Taktsang Goemba, el Nido del Tigre, el monasterio colgado de las rocas a 900 metros que tanto representa a Bhutan.

Por suerte, no llovía cuando nos levantamos, alrededor de las 5 de la mañana. A las 7 ya estábamos empezando una caminata de entre 1 y 3 horas (según el ritmo de cada uno) para cubrir los 900 metros de desnivel que hay hasta el lugar.

Nosotros tardamos 1 hora y media pero cuando llegamos… Nos encontramos con esto:

Sin embargo, nuestra preocupación no duró mucho, pues las nieblas iban subiendo a una velocidad de vértigo. A los pocos segundos, esto fue lo que vimos. Los pelos de punta.

Este imponente monasterio fue construido aquí en el 1692, en el preciso lugar en el que se cree que el Guru Rimpoche, quien trajo el budismo a Bhutan, meditó durante meses en una cueva.

Podría explicar muchísimas más cosas sobre este magnífico lugar, pero sin duda, creo que ahora no es el momento. Como dije antes de iniciar el viaje, estas crónicas iban a ser esto, crónicas, sensaciones, vivencias y experiencias; no apuntes de viaje. Esto vendrá después, seguro.

Este es nuestro amigo nepalí, Pasang, de origen sherpa. Le vermos a nuestro regreso a Katmandú.

Y como en muchos otros lugares del mundo, una última mirada es siempre inevitable. Al igual que pude hacer frente al rojizo Gran Canyon del Colorado, al templo de Angkor Wat, a la Cúpula de la Roca, a la Muralla China o a la silueta del Gamla Stan, tras bajar muchos metros no pude evitar volver a mirar hacia el monsaterioy pensar: Hasta siempre…

Tras este momento tan especial, tan sólo visitamos un par de cosas más, todas ellas con un regusto algo impasible tras la extraordinaria experiencia del Taktsang Goemba.

El dzong de Paro significó para nosotros el adiós definitivo al Bhutan más tradicional. Además, tras haber visitado los días anteriores los dzongs de Punakha y de Wangduephodrang nos supo más bien a poco.

Finalmente, un paseo por la ciudad de Paro despidió un viaje a un país muy especial. Las calles con gente vestida de modo tradicional, los edificios al estilo tradicional, los productos tradicionales… Bhután, señores, es pura tradición. Bhutan es quizás, el lugar más auténtico que he visitado jamás, y pese a que no las tenía todas con hacer una visita al país (y mucho menos siendo ésta un segundo plato alternativo a mi querido y deseado Tíbet) puedo decir que me siento afortunado de haber visto y vivido lo que he vivido.

Ese día nos fuimos a dormir muy pronto ya que al día siguiente, nuestro vuelo a Katmandú salía a las 7 de la mañana. Y como quien no quiere la cosa, ese vuelo fue toda una sorpresa.

Si a la ida fuimos con una pequeña avioneta, a la vuelta volamos en un A319 (éste junto a la avioneta forman la flota total de Druk Air, la compañía aérea nacional del país) de 124 plazas. Lo divertido es que sólo éramos 6 pasajeros: mi padre, Pasang, yo y 3 bhutaneses que viajaban a Nepal.

Además, las vistas fueros sublimes. Los altos picos del Himalaya se mostraron en todo su esplendor, incluidos entre ellos, el mismísimo Everest.

Lo que vino a continuación fue una llegada a Katmandú, una larga espera en el aeropuerto domestico, un vuelo en avioneta a Pokhara y una relajado día en esta ciudad preparando la siguiente etapa del viaje, un trekking por la región del Mustang, quizás la mejor hasta el momento… ¡Esto y mucho más, en el próximo post!

Enviado desde Pokhara, también con retraso, a punto de partir hacia el Parque Nacional de Chitwan. A ver qué tal se nos da esto de ver animalitos…

Anuncios

Acciones

Information

7 responses

23 07 2011
Carme

Blai, por partes!!

1.- Qué guapo estás con el pelo así….madre mía!
2.- La foto con la que abres la entrada, es ESPECTACULAR.
3.- La foto en la que estás con el monge, en una terraza/monasterio, también me ha gustado mucho
4.- No te preocupes por el estilo. En serio. Ya lo tienes, en cierta manera. Quizá te refieres a que te gustaría personalizarlo un poco más, ¿no? Bueno, eso te lo dará escribir y escribir, y escribir. y sobretodo ESCRIBIR!! y relajarte respecto al estilo 😉
5.- Qué guapo estás con el pelo así….¿eso ya lo he dicho? No, me parece que no.

Ai quin viatge més guapo!!!

Petonàs!!!

PD Sé que està molt malament que ho digui, però estic tan orgullosa de les meves dues últimes entrades al blog, que et convido a que te les llegeixis. Crec que t’agradaràn.

25 07 2011
Helena

¡Que chulo, Blai! Por lo que nos has mostrado, es un pais precioso.
Un saludo y a seguir disfrutando. A ver qué nuevas aventuras vives…

25 07 2011
Alberto (Notas de un viajero)

El viaje pintaba bien y por lo que veo estás disfrutando de lo lindo. Una zona preciosa Buthan, ahora a disfrutar del Tibet.

Respecto a lo del estilo, lo vas creando poco a poco por lo que te he leído, cada vez haces más tuyos los relatos y sigues menos los estilos de otros blogeros (te lo digo desde mi casi nula experiencia de blogero)… a mi me gusta como escribes :D.

Un saludo y pásalo bien.

17 08 2011
José Carlos DS

Desde luego un día de lo más completo, os abrieron el templo para ver desde la terraza esas impresionantes vistas y luego la visita a Taktsang Goemba, un clásico que teníais que ver si o si 😀

Para rematar vista de los Himalaya, no os podéis quejar de la visita a Bhutan, aunque os tocara ver cosillas de poco interés, pero ya se sabe con este tipo de tour organizados jeje

Saludos!!!

7 09 2011
Mis seis lugares favoritos de Asia. « Una Vida en Mil Viajes

[…] es que al igual que me ocurrió con el Taj Mahal, el lugar me sorprendió muy gratamente. Quizás fue por que lo único que había visto era la misma imagen tomada por miles de personas o […]

10 09 2011
Una Vida en Mil Viajes » Mis seis lugares favoritos de Asia.

[…] es que al igual que me ocurrió con el Taj Mahal, el lugar me sorprendió muy gratamente. Quizás fue por que lo único que había visto era la misma imagen tomada por miles de personas o […]

14 10 2011
Gustavo Noya

Excelente el relato y las fotos increíbles !!. Saludos. Gustavo- Sta.Fe-Argentina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: