Días de relax (y nada más) a orillas del Phewa Tal

29 07 2011

Desde el mismo momento en que pisé por primera vez la ciudad de Pokhara, supe que aquello no era Nepal, o al menos, que esa híper-turística ciudad a orillas del segundo mayor lago del país, el Phewa Tal, no era en absoluto el Nepal que estábamos buscando. La imagen de Nepal que perseguíamos era de la que veníamos, la de las montañas, la de la naturaleza, la de la antigua cultura newar del país y precisamente nada de esto podíamos encontrar en Pokhara. O quizás sí…

Como he dicho, esta ciudad está bañada por el Phewa Tal, el lago que nutre de vida un lugar en medio de la nada campestre. Rodeada de montañas, Pokhara parece un oasis gris en un desierto verde. Un lugar que desde lejos, no parece nada apetecible.

Antes de ponerme a escribir estas líneas tenía miedo de que mi opinión pudiera causar una imagen demasiado mala de este lugar pero afirmo que no quiero que así sea. Vamos a ser sinceros y hablar claro: Pokhara es un núcleo turístico que ha decidio dedicarse exclusivamente a esto, al turismo. Y es que en ningún otro lugar de Nepal (ni en el mismísimo Thamel, en Katmandú) es tan fácil encontrar restaurantes de comida occidental, tiendas de souvenirs, de equipamiento de trekking, de bares, de pubs, de discos… y un largo etcétera de turistadas más.

Pero también tengo que confesar que por muy crítico que pueda ser con lugares como estos, en el mismo momento que supe que Pokhara no era representativo de Nepal me alegré. Muchas veces, hay momentos en los viajes en los que te apetece comodidad y sin ningún tipo de duda, Pokhara nos la dio.

Pasamos 3 días vagueando por la ciudad y sus alrededores sin rumbo ni intenciones claras más allá de comer y dormir en buena medida. Por no hacer, no hicimos ni fotos prácticamente.

No obstante, entre el comer y el dormir quedaba mucho tiempo así que lo invertimos en dar vueltas y más vueltas por la zona de Lakeside, lo que viene a ser el epicentro del huracán turístico y es que si por lo general, la Pokhara nueva (hay una parte “vieja” aunque yo diría autóctona) ya es muy turística, el Lakeside es el Lloret de Mar nepalí.

Aunque no os asustéis, no todo han sido paseos por Lakeside, suculentas comidas y largas dormilonas. También hemos aprovechado para hacer un poco de turismo por los alrededores de la ciudad empezando, como no podía ser de otra manera, por el lago del que os hablaba antes, el Phewa Tal.

Hicimos un paseo en barca, algo muy típico aquí, y también nos atrevimos a pasear por la jungla que rodea la parte izquierda del lado. Pudimos ver a muchos simpáticos kingfisher, unas aves rojas y azules y que como ya sabréis, son la imagen de la cerveza y la comapñía aérea con el mismo nombre.

Además, en el medio del lago se encuentra el templo de Barahi, en una minúscula isla que recibe centenares de peregrinos hindúes durante todo el año. Llegan, compran unas ofrendas, las dejan al lado del altar, se hacer una foto y vuelven por donde han venido. Y todo esto en lo que yo creo que son menos de 300 metros cuadrados de isla.

Tras aún más descanso y más comilonas (tengo que destacar las increíbles pizzas al horno de leña por menos de 3€ de uno de los muchos restaurantes del Lakeside), también nos animamos a caminar hasta la Pagoda de la Paz Mundial. Según la Lonely y los taxistas de Pokhara (claro…) el camino era muy peligroso, lleno de drogadictos, borrachos y atracadores. No obstante, habíamos hablado con otros viajeros y nada de nada. 100% seguro.

Las vistas desde la pagoda son supuestamente fascinantes en la época seca, cuando la inexistencia de nubes permite ver como telón de fondo del ya bello espectáculo del Phewa Tal, los altos picos de los Annapurnas. Pero nosotros, tampoco nos podemos quejar, pues entre nubes, pudimos llegar a distinguir a más de uno…

Y os contaría mil cosas más, pero casi todas tendrían contendrían el verbo comer o descansar, así que para terminar, sólo me gustaría recalcar, por si hay alguna duda, que hemos disfrutado de Pokhara y es más, nos ha gustado.

Quizás, si nos hubieramos aventurado más, hubieramos decubierto más lugares como este:

O este otro:

Pero ni cortos ni perezosos (bueno sí, perezosos sí) preferimos rehacernos del trekk y tomar fuerzas para una nueva etapa en el viaje a Nepal. La jungla nos esperaba en Chitwan…

.

Enviado, también con retraso desde Katmandú, a pocas horas de emprender camino hacia India, ya en solitario.


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3 responses

29 07 2011
Helena

Hombre, después de las etapas anteriores no viene mal descansar un poquito… y ¡comer! ¡que te estabas quedando en los huesos! jejeje
Un saludo

29 07 2011
Victor

Jejejeje… si en los huesos ya está Helena… jejeje… En la foto del elefante que has puesto por facebook pareces Mogli… Está guapisima esa foto!!!

Pues nada, un poquito de relax para seguir con fuerzas renovadas…

17 08 2011
José Carlos DS

Unas jornadas de descanso después de el tute que os pegasteis en las montañas nunca vienen mal jeje

Desde luego lo mejor de este lugar es Phewa Tal, el resto parece que se ha preparado para el turismo y poco a poco ha ido perdiendo su encanto autóctono, por no hablar de las cantinelas de no vayas por allí que hay drogadictos y prostitutas, eso me suena a vendedores indios xDDD

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