Pisando fuerte en Chitwan

11 08 2011

Mientras preparábamos el viaje desde casa, el Parque Nacional de Chitwan nunca había aparecido en las posibilidades de itinerario por Nepal. Ni mi padre ni yo somos amantes de los animales, y si por algo es conocido este parque es por la increíble diversidad de fauna que en él habita. Rinocerontes, elefantes, tigres de bengala, ciervos, y un largo etcétera de otras criaturas que para nuestros oídos inexpertos en el mundillo de la fauna suenan igual que la palabra fregona.

No obstante, cuando tuvimos que cancelar nuestro viaje al Tíbet y sustituirlo por menos días en Bhutan, nos dimos cuenta que nos “sobraban” días en Nepal. Chitwan pasó entonces a formar parte de nuestros planes y ahora que hemos vivido la experiencia de pasear por sus junglas a lomos de un elefante, podemos decir que acertamos de pleno. Chitwan se ha convertido en una de las mejores experiencias de todo el viaje.

Llegamos a Sauraha, a las puertas del Parque Nacional (el pueblo en donde se aloja la mayoría de los viajeros, pues pernoctar en el interior del Parque puede salirte por 200$) en un autobús procedente de Pokhara. Las casi 5 horas que invertimos en alcanzar el lugar fueron amenizadas por vistas que quitaban el aliento al Kali Gandaki, el majestuoso río que ya habíamos visto durante el trekk en Mustang.

Poco voy a decir sobre Sauraha, y es que hay nada o casi nada interesante en este turístico pueblo. Es incluso feo, ortero, y si no, mirad estas preciosas esculturas que tan fácilmente se encuentran por las calles… ¿Cutre, verdad?

Rápidamente cruzamos las pocas calles que tiene el pueblo (no más de 4 diferentes) y llegamos a lo que puedo describir sin haber estado allí, como un paisaje totalmente africano. Llanuras de hierbas que se alejaban hasta el horizonte y un cielo grande, un cielo inmenso. Sólo por ese paisaje, había merecido la pena venir hasta aquí. Y es que tanto nos gustó, que nos quedamos hasta que se puso el sol, que nos regaló el mejor atardecer del viaje. Fue mágico.

Pero Chitwan no iba a ser sólo contemplar paisajes, no. A Chitwan se va a hacer cosas, a explorar la jungla y sobretodo, a acercarse a la fauna local. Y creedme cuando digo local, porque en Sauraha no es nada difícil encontrar a casa paso, un par o tres de elefantes ayudando a transportar hierbas o incluso a remolcar coches atascados en el barro. Pero ver a estos elefantes no era suficiente para nosotros…

Lo que viene a ser una elefante… contento.

Todo empezó con un simple paseo en una canoa típica del lugar, que por cierto, está hecha de una sola pieza, por uno de los ríos que hace de frontera del Parque Nacional. Algo tranquilo y relajante, ¿verdad? Lo sería si no fuera porque todo el rato estuvimos viendo cocodrilos a nuestro alrededor. Y es que recordad, que muy amantes de los animales no somos… hehe

Tras sobrevivir a los continuos movimientos en la diminuta canoa ya nos sentimos totalmente a salvo y preparados para penetrar a pie en la jungla, y acompañados por un guía con un palo para los posibles peligros (¡un palo! Estamos hablando de que aquí hay todo tipo de bichos muy pero que muy malos y que pueden hacer mucha pupa si se enfadan…) nos adentramos entre lianas y maleza, mucha maleza.

Avanzábamos lentos aunque tranquilos ya que sabíamos que las probabilidades de poder observar algún animal “importante” eran muy remotas. Y fue en este caminar incrédulo cuando de repente oímos el que para mi ha sido el sonido más terrorífico del mundo. MHURGH! Nos quedamos paralizados pero al ver salir corriendo a nuestro guía detrás de un árbol, nos tomamos en serio el peligro que corríamos e hicimos lo mismo. Recuerdo como yo botaba debido a los temblores de mis piernas y por si fuera poco, vimos como el guía también temblaba aterrorizado.

Tras algún que otro sonido y un poco de movimiento detrás de la alta hierba, pudimos ver, a lo lejos (unos 10 metros como mucho) el distinguido color naranja del mismísimo TIGRE DE BENGALA. El guía, alucinado, nos comentó que en esa región del Parque Nacional sólo habitan 3 de ellos y que el gruñido que hizo fue para advertirnos de que no nos acercáramos, pues estaba alimentándose.

Y con ese susto en el cuerpo seguimos caminando hasta que finalmente, regresamos a la civilización. Fue un enorme alivio, la verdad. Lo pasé mal. Por suerte, aún quedaba lo mejor.

Cuando supimos que en el Chitwan se podían bañar elefantes no dudamos ni un momento y decidimos que eso era lo que iríamos a buscar allí. Todo lo demás nos daba prácticamente igual, pero realmente queríamos tener ese contacto tan directo con estos bonitos animales. Y así lo hicimos. Tras retomar fuerzas del susto, nos dirigimos al río (por cierto, el mismo en el que habíamos visto a los cocodrilos por la mañana…) en donde ya se encontraba sumergido en el agua Princess, una hembra elefante de 28 años de edad con quien tuvimos el placer de compartir una de las mejores (por no decir la mejor) experiencias del viaje. (Agarraos que aquí viene una serie de fotos del evento, y es que este si, valía realmente la pena de inmortalizar).

Su rugosa piel contra la mía, el constante intento de mantener el equilibrio, los chorros de agua fría que disparaba de su trompa… Fue una experiencia tan bonita que me hizo llorar. Y sí, lloré mientras me encontraba a lomos de un elefante en un río del Parque Nacional de Chitwan. Sólo con recordarlo se me pone el bello de punta.

Parecía imposible que el Chitwan, ese lugar al que casi fuimos de rebote, nos estuviera ofreciendo tanto. Nos estaba enamorando, y más que lo haría a última hora de la tarde, cuando nos dirigimos de nuevo a la jungla, esta vez para realizar un recorrido de varias horas a lomos del mismo elefante con el que nos habíamos bañado, con Princess.

Dicen que de la jungla hay que esperarlo todo y a la vez nada y es que las posibilidades de ver alguno de esos animales tan ansiados son realmente débiles, aunque no inexistentes. Como no me he cansado de repetir en todo este post, a nosotros, que los animales no nos dicen mucho, nos daba realmente igual poder tener la suerte de ver el famoso rinoceronte que habita estas tierras, y quizás fue precisamente esta indiferencia hacia ellos la que nos regaló el avistamiento de no uno, sino muchos rinocerontes. Hembras, machos e incluso crías se nos acercaron a menos de dos metros regalándonos de nuevo, una sensación que no esperábamos vivir.

Y es que el Chitwan sirvió para algo más que para entretenernos: gracias a lo que allí vivimos, ahora tenemos más aprecio para el mundo animal y de bien seguro que en nuestros próximos viajes intentaremos combinar cultura con naturaleza. La experiencia nos gustó.

El sol, se ponía de nuevo, y justo a tiempo para que no nos alcanzara la oscuridad dentro de la jungla, volvimos a cruzar el río que delimita el área protegida del Parque. Atrás dejamos una grata sorpresa, pero sobretodo, atrás dejamos una experiencia fabulosa, quizás precisamente por esto, porque fue una sorpresa. Hay veces, muchas veces, que lo inesperado, que lo improvisado, se convierte en lo mejor.

Chitwan fue el ejemplo.

.

Enviado, como ya sabéis, desde el hogar, el dulce hogar, aunque con cierta morriña asiática…


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7 responses

11 08 2011
Elena

Que recuerdos…………………. el baño con los elefantes es una experiencia única!

11 08 2011
Sele

Hola amigo,

Recuerdo que te “exigí” que fueses a Chitwan jejej Y sabía que la cosa había dado muy buen resultado. Es uno de esos lugares soñados y, después de ver tus fotos, más aún.

Definitivamente, tengo que ir a Nepal sí o sí. Me serán muy útiles tus escritos y consejos.

A ver si te escapas a Madrid, eh!

Sele

PD: Hay que hacer algo con esas greñas jejeje

12 08 2011
Inés- Mis viajes por ahí

Vaya potra tuvisteis al encontraros el tigre de Bengala, no es nada fácil. Quise incluir Chitwan en mi itinerario pero finalmente nos pasó al contrario que a ti, nos faltaron días y tuvimos que eliminarlo de la ruta. De todos modos ya iré, que bañarse con elefantes y ver rinos en su hábitat tiene que ser espectacular.
Un abrazo!

17 08 2011
José Carlos DS

Que cosa más cutre el rino de Sauraha,en la tienda de los chinos he visto copias mas fidedignas xDDD

Desde luego Chitwan es toda una experiencia, aún recuerdo cuando en Delhi nos contaste las anécdotas de esta parte del viaje, entre el tigre de bengala, los cocodrilos y ese baño con elefantes, que desde luego tú te habrás quedado con un recuerdo imborrable, pero las fotos que nos has brindado son tremendas jeje

Pues nada, ya estoy al día con tus relatos, ahí queda eso 😀

Un Abrazo!!!

17 08 2011
victor asturias

Hola Blai,

Aunque no os dé más por los “animalillos” , vaya suerte que tuvísteis, un tigre de bengala, cocodrilos, rinoceronte y cómo no bañarse con un elefante !! toda una experiencia.

Un abrazo.

21 08 2011
Blai

Hola chicos, siento contestar tan tarde… Es lo que tiene el verano y sus fiestas.. hehe

– Elena: Lo es. Es una experiencia inigualable…

– Sele: Tenías toda la razón del mundo. Teníamos que ir al Chitwan, y así lo hicimos y no nos arrepentimos en absoluto. Sin duda, y no me canso de repetirlo, se trata de una de las mejores experiencias de todo el viaje por Nepal. Si nunca vas, sé que te encantará! Y cuidadín con mis greñas, eh… heheh Que vamso atener problemas! xDD Un fuerte abrazo amigo!

– Inés: La verdad es que tuvimos suerte aunque en ese momento fue en lo que menos pensé… xD Nepal se merece muchos, muchos días. Jamás me imaginé que tuviera tanto que ofrecer… Montañas, templos, parques naturales… Es alucinante. Yo también sé que tengo que regresar. Gracias Inés.

– José Carlos: Cutre no; lo siguiente xD Tienes razón, entre nosotros tenemos ventaja, pues muchas de las anécdotas nos las pudimos contar en Delhi, así que poco más tengo que aportar aparte de fotos hehe Eres un crack, te has leído un mes de viaje de un tirón! un abrazo para ti y para Carmen!

– Victor: La verdad es que si, que por no gustarnos los animales tuvimos una ración completa de ellos… Pero como dices, fue totalmente una genial experiencia. Muchas gracias Victor por estar allí!

En fin amigos, ya estoy redactando el nuevo post así que pronto, aunque no tanto como me gustaría (las fiestas mayores sólo ocurren una vez al año… xD) nos meteremos de lleno en el fantástico Valle de Katmandú! Hasta ese momento,

Un abrazo,

Blai.

22 08 2011
Gloria

Blai!!!!!!!!
Estoy unos dias de “escala” en BCN y me vuelvo a ir, pero tenia que pasarme por aquí para ver que se cocía… De momento solo he visto el post de Chitwan y ya estoy babeando… Para una bióloga como yo eso no tiene precio!!!!!!! Espero que a partir de ahora disfruteis mucho mas de la naturaleza en vuestros viajes…
Muchas veces, el componente cultural de un lugar está muy ligado al entorno y al componente natural… 😉
Segueixo llegint… 😉

Gloria

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