Preparativos del viaje a Rusia (II). El transporte.

18 02 2011

Rusia es conocida por ser uno de los países con la red de ferrocarriles más grande y sobretodo, más extraordinaria del mundo. Bien conocido es el mítico Transiberiano, una red que une Moscú con Vladivostok, o las alternativas hacia Pekín pasando por Mongolia (Transmongoliano) o por Manchuria (Transmanchuriano).

Merecida es la fama de los ferrocarriles rusos, pues con ellos se puede llegar a prácticamente todas partes de un territorio tan increíblemente extenso. Las combinaciones son infinitas y es por eso que se convierten en el método de transporte por excelencia de todos aquellos que viajan por el país.

Pero si hay una cosa a destacar, a parte de la existencia de trenes con recorridos tan largos que duran semanas enteras, es el sistema de clases que aún hoy en día se usa en estos trenes. Pese a que en Europa, la mayoría de los trenes ya no tengan esa diferenciación tan radical, en Rusia, existen 4 clases diferentes para adaptarse a las necesidades y presupuestos de los viajeros. Hagamos un resumen de cuáles son estas clases:

Spalny Vagon (SV): Se trata de la 1a clase. Son compartimentos de sólo 2 literas por lo que tienen mucho más espacio e intimidad. Acostumbran a tener televisión y enchufes para conectar dispositivos eléctricos. En el precio se incluye la ropa de cama, y en algunos casos, los menús del vagón restaurante.


Kupé o kupeini: Son la 2a clase. Se tratan del mismo compartimento que la SV pero en este caso, en vez de dos literas, hay 4. No hay televisión, aunque si una mesa plegable y un espacio suficiente entre las camas. Es la opción que suelen escoger los viajeros internacionales.

Platskartni o platskart: Son la tercera clase. Se tratan de vagones abiertos en donde hay unas 54 literas distribuidas horizontal y verticalmente. Viajar en ellos es como hacerlo en un dormitorio colectivo con muchas personas. En ellos se puede tener un contacto con los locales muy a menudo y es por eso, por la gran cantidad de gente que hay en ellos, que son los más seguros. Son, lógicamente los más baratos y con mucha diferencia.

Obshchii: Son los mismos que los anteriores pero en esta ocasión son de 81 plazas ya que la gente suele ir sentada en vez de tumbada. Se usan solo en viajes cortos ya que los asientos no están asignados.

También es importante destacar la figura de la provodnitsa que, a parte de comprobar todos los billetes antes de subir al tren, repartir la ropa de cama y despertar a los viajeros a media noche cuando se acercan al destino, su tarea es la de mantener el vagón impecable. Por lo tanto son como azafatas que se ocupan de que todo vaya como tiene que ir.

En una próxima entrada, contaré todo lo que hay que saber para descifrar (sí, sí, descifrar!) un billete de tren ruso, una tarea nada fácil…

 

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Preparativos del viaje a Rusia (I). El visado.

15 02 2011

Uno de los requisitos más básicos de los viajeros para entrar en ciertos países es sin duda en visado. Hay muchos países que requieren de éste, y la mayoría de ellos se deben hacer con antelación al viaje para que cuando se llega al destino ya se tenga.

Rusia es uno de estos países que, junto a casi todos los países que formaron la URSS, tienen unos requerimientos de entrada un tanto exhaustivos. Así pues, espero que con este post quede todo claro para futuros viajeros que se acerquen al país de los zares.

 

Para visitar Rusia existen 4 tipos diferentes de visados:

  • Visado de turismo
  • Visado de negocios
  • Visado para visitas familiares
  • Visado de tránsito

En este caso vamos a hablar del primero, que es el que nos afecta a la mayoría de viajeros que queremos visitar el país.

Para tramitar el visado hay que dirigirse a la embajada o a algún consulado. En nuestro caso, en España tenemos dos consulados, uno en Madrid i otro en Barcelona.

Los documentos que tenemos que entregar, con una cita pedida con antelación desde la propia web, para que se tramite el visado són:

  • Pasaporte original con un mínimo de 2 páginas en blanco continuas y una caducidad superior a los 6 meses desde el último día de estancia en Rusia.
  • Cuestionario para la aplicación del visado debidamente rellenado. Podéis encontrarlo aquí.
  • Invitación-voucher turístico. Se trata de un papel en el que representa que una agnecia rusa te invita a visitar el país. Se puede conseguir contactando con un hotel o con agencias que lo venden introduciendo vuestros datos. Aquí lo podéis encontrar.
  • Una fotografía tamaño 3×4.
  • Seguro de viaje donde debe aparecer el nombre del asegurado y el período de vigencia (que debe ser toda la estancia en Rusia). No sirve qualquier aseguradora, tiene que ser una de estas: Compañía Europea de Seguros S.A., MAPFRE Asistencia, Previasa (DKV), Schwarzmeer und Ostsee Versicherungs-Aktiengesellschaft SOVAG, Winterthur Asistencia SA, AXA Aurora, “Global Voyager Assistance (Cyprus)” – GVA, AIA International (CIS) Ltd. – International SOS, Coris – Spain, Europ Assistance.
  • 35 euros en efectivo o a través de transferencia bancaria.

En principio, de este modo, solo hay que esperar entre 7 y 10 días y el visado ya estará listo. Cabe decir que es un visado que al fin y al cabo sale un poco caro, y encarece el precio final del viaje. Sumando el seguro, el precio propio del visado más el de la invitación sube todo un pico.

Así pues, con todo esto, ya tendremos el visado y por tanto, el derecho a entrar en la Federación Rusa. También es importante decir que hay zonas del país que requieren de permisos especiales, es por esos que pese a la información que he dado, recomiendo a todos quienes estén interesados en hacerse el visado que consulten directamente con las páginas web de los consulados, para así evitar confusiones.





Y mi próximo destino és…. Россия!

7 02 2011

O lo que es lo mismo: Rusia.

Así es amigos, en poco más de tres semanas me voy a embarcar en un viaje de 12 días por el mayor país (en tamaño) que hay en el Planeta Tierra, la tierra de los zares, del comunismo en estado puro, el lugar que alberga a 19 de las 100 personalidades más ricas del mundo, de los hermosos ballets, de la exhaustiva burocracia… y es que Rusia es sin duda un territorio excepcional.

Dividido en 11 husos horarios diferentes, este inabarcable país va a ser el escenario en el que por primera vez voy a realizar un viaje a solas. El momento ya estaba al caer pero con la excusa de unos vuelos realmente económicos para volar desde Barcelona a Moscú con Swiss (138€ i/v) las dudas se disiparon de repente y en menos de lo que pude apreciar, ya tenía en mis manos los billetes. La suerte ya estaba echada.

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Escapada a Estocolmo. Introducción.

6 12 2010

Bajo un extraño y amarillento sol, en el confort de un autobús con dirección al aeropuerto de Skavsta escribo estas líneas.  A fuera, nieve, frío y viento; a dentro, calor, melancolía y satisfacción. Satisfacción de haber cumplido nuestros objetivos, de haber saciado una vez más, con pequeñas dosis, nuestra sed de viajes.

Han sido 4 intensos días de viaje en los que hemos podido desgranar los secretos de una ciudad que sencillamente nos ha encantado a todos. Única, con carácter y sobretodo, con una esencia tradicional muy visible, Estocolmo se ha abierto hueco en ese rincón de nuestros corazones en el que guardamos los mejores recuerdos de los lugares en los que hemos estado.

Desde la inconfundible panoramica del antiguo Gamla Stan desde el Ayuntamiento, hasta la zona más moderna de la ciudad cerca de la curiosa Segels Torg, pasando por el que es para mi (y mis amigos) el inolvidable Skansen, en la isla de Djurgården, un auténtico fluir de la cultura y tradiciones suecas.

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Recién llegado de Estocolmo

30 11 2010

Como un pequeño pájaro que detiene el vuelo para reposar en la cornisa de una ventana y que al rato, se eleva de nuevo y sigue su camino de siempre. Esta creo que es una metáfora que puede simbolizar perfectamente nuestro paso por la capital sueca, un paso que ha sido una huida de la rutina que cada vez nos absorbe más y más. ¡Y qué huida! Estocolmo nos ha encantado a los tres, y por supuesto ni el frío ni el viento ni cualquier otro elemento de la naturaleza ha sido lo suficientemente fuerte como para vencer nuestras ansias de conocer los secretos de la ciudad.

Prefiero no contar mucho, pues tengo ya preparada una introducción a los dos relatos que van a servir para exponer el viaje con todo detalle, así que simplemente os doy las gracias a todos aquellos que habéis estado pendientes, que me habéis deseado un feliz viaje y a los que sé, que tendré detrás de la pantalla leyendo lo que fue un gran e intenso fin de semana en la que me atrevería llamar la Capital de Escandinavia.

Un fuerte abrazo!





Escapada a Estocolmo en marcha…

26 11 2010

Llega de nuevo el momento. El momento de enfundarse las botas, de colgarse la mochila de los hombros, de dejar lo conocido para experimentar el placer de lo nuevo, de lo cambiante, de lo que aún nos queda por descubrir. Pese a que mi intención inicial siempre fue ir resumiendo el proceso que hemos seguido para preparar este viaje de corta duración, varias circunstancias (las mismas que no me permiten mantener el blog con la asiduidad con la que me gustaría hacerlo) no lo han hecho posible, así que solo queda despedirse, aunque en esta ocasión, la despedida sea solo un hasta luego, un hasta pronto.

Pese a la brevedad del viaje, que no es más que una escapada, las ilusiones con las que parto son realmente elevadas. Se dice mucho de Estocolmo, la capital sueca. “La capital escandinava más bella”, “Uno de los centros históricos europeos más especiales” y un largo etcétera para definir una ciudad que nos abrirá sus puertas mañana mismo a estas tardías horas.

Seguramente el principal protagonista del viaje será el frío, que alcanza los -10ºC fácilmente durante estos días, creando sensaciones térmicas de hasta -18ºC… Pero esto forma parte de la estampa navideña que tanto deseamos encontrar en estas tierras septentrionales cercanas al paralelo 60N.

En fin, que ganas no faltan y que ya tenemos pensados cuáles van a ser nuestros “musts” del viaje. Un viaje que, aunque corto, esperamos que sea muy intenso. Es por esto, que os pido por favor, que este fin de semana no me busquéis por casa porque…

¡ESTOY EN ESTOCOLMO!

 

PD: A la vuelta, no dudéis de que una crónica de esta corta escapada de 4 días va estar disponible en los próximos días. La intención es de hacer un breve recorrido en dos capítulos de las vivencias que tengamos y que esperemos sean muchas.

PD2: Como habréis notado, el ritmo del blog está bajo mínimos. La verdad es que este primer trimestre ha estado repleto de faena, trabajos y exámenes, así que la facilidad con la que podía escribir durante el verano se ha visto reducida a casi nada. Sin embargo, no desesperéis por que las crónicas de Laos y Camboya siguen en marcha y algún día u otro terminarán. Eso seguro. El próximo capítulo nos espera la bella Luang Prabang, así que a la vuelta de Estocolmo y tras los relatos del mini-viaje en cuestión, el Sudeste Asiático volverá a ser el protagonista en Una Vida en Mil Viatges.





Viaje a Noruega. Capítulo primero.

30 06 2010

Martes 11 de mayo de 2010. Nuestra larga ida hasta Oslo.

Las horas transcurrian con lentitud sentado delante del escritorio del instituto. Las aburridas clases de Economía se hacían infinitamente largas… Las de filosofía también. Deseaba salir ya del insituto, pues aquel día era el día. En unas horas saldríamos para el aeropuerto de Girona para tomar nuestro vuelo hasta Rygge, en Noruega. Sería una nueva aventura, un nuevo país, nuevas experiéncias… todo pintaba fenomenal.

Durante el día, cada media hora estuvimos mirando atentamente la página web de Ryanair, porque se estaban anulando miles de vuelos por toda Europa. Nuestro vuelo, por suerte, no se estaba viendo afectado por las cancelaciones que estaba provocando la nube de cenizas del volcán islandés.

Finalmente llegó la hora y justo al salir de classe, nos dirigimos hasta el aeropuerto de Girona. Llegamos hora y media antes de la salida de nuestro vuelo y como no teníamos que facturar el equipaje, entramos rápidamente hacia la sala de espera, eso sí, despidiéndonos antes de nuestras madres, que nos habían llevado allí.

Todo el equipo en el Aeroport de Girona jaja

Justo al terminar los controles, saltó la notícia: la mayoría de los vuelos que partían esa tarde del Aeroport de Girona, quedaban retrasados en principio, media hora.

El vuelo retrasado...

Nos lo teníamos que tomar con mucha calma, por lo que sencillamente nos sentamos a esperar.

Finalmente, y tras 45 minutos, embarcamos por fin en el dichoso avión. Lo que no sabíamos es que allí dentro, íbamos a pasar más de una hora sin movernos de tierra… Qué desastre!

Eso sí, más de dos horas más tarde de lo previsto, el avión despegó y tras un interminable -para mí- vuelo de 3 horas y media de duración (aquí se le tiene que sumar la hora y pico que ya llevábamos dentro, más la hora de espera en Girona…) y con turbulencias incluidas, llegamos al pequeño aeropuerto de Rygge.

Desde el avión...

Una vez allí, como no habíamos facturado la mochila, salimos del aeropuerto para montarnos en un autobús gratuito que nos llevaría hasta la estación de tren del pueblo (unos 5 minutos). Con puntualidad suiza noruega, el bus, que tenía que partir a y 23, así lo hizo! Nos quedamos asombrados…

Una vez en la “estación”, y lo digo entre paréntesis porque aquello era un apeadero un poco dejado de la mano de dios, aguardamos el tren con paciencia. Ya se notaba el cambio de temperatura y pese a ser ya las 10 de la noche pasadas, el cielo permanecía completamente iluminado, pues en esas latitudes y por aquella época, no empezaba a oscurecer hasta las 22.45 y no se quedaba completamente oscuro hasta las 00.00.

Haciendo un poco el burro en Rygge

En la estación de Rygge

Llegó el tren, subimos, nos acomodamos y marcamos en nuestro billete de Interrail el primer día de uso. Más tarde, la revisora, pasó a comprovar que todo el mundo tuviera su billete correspondiente y nos selló el nuestro. Durante el trayecto, de 1h de duración, aprovechamos para cenar unos bocadillos que habíamos traído desde casa, y disfrutamos de las vistas que nos ofrecía el tren.

Intentando descansar un poco en el tren

Finalmente, llegamos a la capital del país, Oslo. En la estación de trenes teníamos una misión: reservar el tren nocturno para el día siguiente con destino a Bergen y otro de Stavanger a Oslo, pera al cabo de unos días. Nuestra sorpresa llegó cuando el hombre de detrás del mostrador de NSB nos dijo que estaba fully booked… No nos lo esperábamos y teníamos que tomar una rápida decisión. Decidimos coger un tren diurno hasta Bergen (a las 10 de la mañana) a sabiendas de que 1. No teníamos dónde dormir al siguiente día en Bergen y 2. Perderíamos un día entero en un tren… ¿Qué le íbamos a hacer…?

Antes de dirigirnos al albergue, nos sentamos un momento en los bancos de la estación para planificar nuestros actos futuros respecto al viaje. Queríamos reservar un alojamiento para Bergen, pues sabíamos que era una ciudad muy turística y quizás teníamos la posibilidad de quedarnos en la calle con el frío que hacía… Aún y así, como no teníamos ningún aparato con Internet, y a esas horas, entre el cansancio, el frío y todo no teníamos ganas de buscar un ciber café, abandonamos nuestras preocupaciones y nos fuimos andando al albergue que habíamos reservado en España.

El albergue en cuestión, el Anker Hostel, es uno de los más comunes de la capital (suponemos que por ser el más barato en una ciudad de precios estratosféricos) pero no de los mejores, que digamos… La verdad es que la limpieza del albergue en general y sobretodo de las habitaciones deja mucho que desear, pero bueno, qué le vamos a hacer… Estuvimos en la zona común del albergue charlando un rato hasta que el sueño nos venció. Llegó la hora de ir a dormir.

A la mañana siguiente, nos levantaríamos temprano para ir a desayunar algo y coger el tren a Bergen. Aún no sabíamos el día que nos esperaba…

CONTINUARÁ…

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En el próximo capítulo… Sin tiempo de visitar nada de Oslo, nos despedimos de la capital y abordamos un tren diurno de casi 8 horas de duración. En Bergen, damos nuestro primer paseo por la que es llamada “la puerta de los fiordos” y nos maravillamos ante el famoso Bryggen.