Viaje a Moscú. (Parte 3 de 3. Final)

29 04 2011

27/02/2011 – Y súbitamente… DISH!

Nuevo amanecer, nuevo día en Rúsia, el último día completo que iba a pasar con mi madre antes de que ella abandonara el país de vuelta a España. A partir del día siguiente empezaría mi aventura con la que ya había decidido iba a ser mi próxima parada: Kazán. Ese mismo día iríamos juntos a la estación de Kazansky para comprar mis billetes, así que los nervios ya empezaban a despertar en mi interior.

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Viaje a Moscú. (Parte 2 de 3)

14 04 2011

26/02/2011 – La primera impresión no es siempre la buena.

Inevitablemente nos volvimos a despertar más tarde de lo previsto. Sin embargo, el día se presentaba bastante tranquilo, pues nuestros planes no iban a ser muy ambiciosos. Queríamos entrar a ver el mausoleo de Lenin y esperar hasta que a las 14 hicieran un desfile militar en la Plaza Roja, algo que habíamos leído en la Lonely Planet. La siguiente parada sería el Convento de Novodevichi, algo más alejado del centro, y si todo iba bien, iríamos a comprar billetes de tren para ir al día siguiente hasta la ciudad de Vladimir, en el Anillo de Oro.

Pero como el viaje es siempre vencer obstáculos, el único plan que se cumplió fue el de visitar el Convento de Novodevichi, así que fue un día totalmente improvisado por las calles moscovitas que finalmente nos llevó a lugares bastante interesantes y que tampoco hay que dejarse en el tintero en una visita a la ciudad.

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Viaje a Moscú. (Parte 1 de 3)

15 03 2011

Hacía ya mucho tiempo que me planteaba cual podría ser el destino de la recientemente implantada “Semana Blanca” que tendríamos de vacaciones en pleno curso. Prácticamente desde que se inició el curso en septiembre, empecé a darle vueltas a la cabeza pensando en qué lugares podrían servir para un viaje de unos 10 días de duración aproximadamente. En noviembre parecía que iba a ser Rumanía y Moldavia, pero más adelante, allá por diciembre, los amigos con los que tenía que ir me dijeron que les resultaría muy complicado poder viajar durante esas fechas por temas económicos.

Pensé que ese revés podría ser una gran oportunidad para realizar el primer viaje en solitario de mi vida, y que así como comencé a preparar una aventura que realmente me motivara al 100%. Tras deliberarlo mucho, aparecieron dos destinos finalistas: Turquía y Rusia. Ambos países me atraían mucho y el hecho de tener que decidir entre uno de ellos parecía que iba a ser algo difícil. Sin embargo, al plantearme la posibilidad de poder ser acompañado por mi madre durante los primeros días y al hablar con ella la decisión fue clara: Rusia.

El precio de los vuelos eran muy similares, siendo Moscú el más económico. A sabiendas de que Rusia era un destino exigente y que requería de una preparación especial decidimos hacernos con los billetes un 24 de enero de 2011, dos días después de la exposición de mi Trabajo de Investigación en la que conseguí emocionar a mis padres. Seguramente, la ilusión que les desperté contando qué significaba para mi viajar fue la clave para que mi madre accediera a acompañarme a una ciudad que ella tenía muchas ganas de visitar pero no a -20ºC.

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El arco de los sueños cumplidos…

11 03 2011

Creo que poco más puedo decir de lo que representó para mi cruzar este arco. Detrás de él se divisaba otro sueño hecho realidad, el principio de la descubierta de una increíble ciudad, algo apasionante, algo inimaginable, una aventura que cambiaría su destino, una aventura que cambiaría mi destino.

El próximo lunes cruzaremos juntos este arco. No os perdáis la primera parte de mi paso por la capital del mayor país del mundo, Rusia.

El lunes viajamos a Moscú!





¡Ya he vuelto de… viaje!

7 03 2011

Así es amigos, nuevamente termina una aventura, en este caso una aventura que ha sido muy especial por muchos motivos. Ha sido una aventura muy esperada, una aventura muy preparada, una aventura muy planeada pero sobretodo, ha sido una aventura que ha dado un giro inesperado de una forma radical.

Como ya bien sabéis gracias a comentarios que he dejado en la web a lo largo de estos días, el viaje que me tenía que haber llevado por ciudades y pueblos rusos me ha terminando llevando a grandes ciudades de la Europa Central. No os preocupéis que a medida que avance el diario de este viaje, vais a saber exactamente el porqué. Sin embargo, lo podríamos resumir como una serie de catastróficas desdichas que culminaron en un pequeño accidente, lo que hicieron tomar la decisión de cambiar de planes.

No os voy a engañar: tengo una mezcla curiosa de sentimientos. Por una parte, siento una gran alegría de haber acometido una aventura totalmente improvisada en solitario por tres ciudades increíbles en las que no había estado, pero por otra parte, siento una gran tristeza y decepción por no haber podido completar una aventura -prácticamente ni empezarla- a la que le tenía tantas ganas y en la que había puesto tantas ilusiones y esperanzas.

..

Si hay alguna cosa clara es que este viaje ha sido una introducción. Una introducción a lo que viene. Un preludio para mis futuros viajes. Un preludio para mi viaje a Rusia. Por que si una cosa tengo clara es que volveré a ese fascinante país. No tengo ni idea de cuando, pero se que no voy a tardar mucho, pues ese viaje tiene que acometerse. Algún día u otro tengo que cumplir ese sueño.

Así pues, amigos, os invito a descubrir 4 bellas ciudades, os invito a pasear a 20 grados bajo cero en la gélida Moscú, a sentir la historia imperial de la bella Praga, a sorprenderse ante una pequeña joya como es Bratislava o a cruzar de puente a puente el Danubio en la gigantesca Budapest!

Gracias, y hasta pronto!

Blai.

 





Viaje a Rusia en marcha…

24 02 2011

Nervios, tensión, vértigo, ganas, ansia, anhelo… una mezcla extravagante de sensaciones que me invade en estos precisos momentos.

Quedan horas. En pocos minutos (unos 360 más o menos) sonará el despertador que indicará una nueva aventura, una muy especial… La primera que voy a realizar en solitario, algo que seguramente va a pasar a ser una de las experiencias más remarcables de toda mi vida. Voy a hacer algo importante y soy consciente de ello.

Llevo unos días bastante nervioso, algo con lo que nunca antes me había encontrado con tanta intensidad. Se nota que la aventura que mañana mismo empieza es diferente. Y es por esa diferencia, lo que la hace única.

Sólo tengo segura una sola cosa: mañana vuelo a Moscú junto a mi madre, con quien voy a estar hasta el mediodía del lunes 28, cuando ella regresará a España. A partir de entonces no tengo nada, y cuando digo nada, es nada. Miles de lugares rondan mi cabeza, miles de trenes, de horarios, de experiencias, pero todo se decidirá una vez allí. Es por eso que seguramente no voy a hacer el viaje perfecto, el viaje que se esperaría de alguien que viaja a Rusia por primera vez durante 12 días, seguramente, será más importante el camino que el destino, la experiencia que los lugares que visite.

Quizás me atreva a descubrir lugares inhóspitos, quizás me decante por restar todos los días en Moscú y alrededores o quizás realice una viaje clásico entre Moscú y San Petersburgo… O quizás no. Con eso os quiero decir que este sentimiento de no tener ni idea de cuales van a ser mis pasos a partir de la marcha de mi madre, es positivo. Me gusta. Me tranquiliza. Sé que haga lo que haga, va a ser lo que mi cuerpo, corazón o alma -llamadle como queráis- me dicte.

Señores, señoras, mañana empieza un gran día, un gran viaje, mañana es el día. El 24 de febrero va a ser un antes y un después en mi vida, eso seguro. Mañana empieza una nueva etapa y se cierra otra. Mañana empieza un desasosiego, una relajación, una necesidad… Mañana empieza todo.

Así pues, recordad que hasta bien entrado marzo no me busquéis por casa porqué…

¡ESTOY EN RUSIA!

PD: Espero poder mandar señales de vida a través de algún comentario, al menos durante los días en los que estaré en Moscú, así que no me queda nada más que decir que ¡hasta pronto, amigos! Muchas gracias.





Preparativos del viaje a Rusia (II). El transporte.

18 02 2011

Rusia es conocida por ser uno de los países con la red de ferrocarriles más grande y sobretodo, más extraordinaria del mundo. Bien conocido es el mítico Transiberiano, una red que une Moscú con Vladivostok, o las alternativas hacia Pekín pasando por Mongolia (Transmongoliano) o por Manchuria (Transmanchuriano).

Merecida es la fama de los ferrocarriles rusos, pues con ellos se puede llegar a prácticamente todas partes de un territorio tan increíblemente extenso. Las combinaciones son infinitas y es por eso que se convierten en el método de transporte por excelencia de todos aquellos que viajan por el país.

Pero si hay una cosa a destacar, a parte de la existencia de trenes con recorridos tan largos que duran semanas enteras, es el sistema de clases que aún hoy en día se usa en estos trenes. Pese a que en Europa, la mayoría de los trenes ya no tengan esa diferenciación tan radical, en Rusia, existen 4 clases diferentes para adaptarse a las necesidades y presupuestos de los viajeros. Hagamos un resumen de cuáles son estas clases:

Spalny Vagon (SV): Se trata de la 1a clase. Son compartimentos de sólo 2 literas por lo que tienen mucho más espacio e intimidad. Acostumbran a tener televisión y enchufes para conectar dispositivos eléctricos. En el precio se incluye la ropa de cama, y en algunos casos, los menús del vagón restaurante.


Kupé o kupeini: Son la 2a clase. Se tratan del mismo compartimento que la SV pero en este caso, en vez de dos literas, hay 4. No hay televisión, aunque si una mesa plegable y un espacio suficiente entre las camas. Es la opción que suelen escoger los viajeros internacionales.

Platskartni o platskart: Son la tercera clase. Se tratan de vagones abiertos en donde hay unas 54 literas distribuidas horizontal y verticalmente. Viajar en ellos es como hacerlo en un dormitorio colectivo con muchas personas. En ellos se puede tener un contacto con los locales muy a menudo y es por eso, por la gran cantidad de gente que hay en ellos, que son los más seguros. Son, lógicamente los más baratos y con mucha diferencia.

Obshchii: Son los mismos que los anteriores pero en esta ocasión son de 81 plazas ya que la gente suele ir sentada en vez de tumbada. Se usan solo en viajes cortos ya que los asientos no están asignados.

También es importante destacar la figura de la provodnitsa que, a parte de comprobar todos los billetes antes de subir al tren, repartir la ropa de cama y despertar a los viajeros a media noche cuando se acercan al destino, su tarea es la de mantener el vagón impecable. Por lo tanto son como azafatas que se ocupan de que todo vaya como tiene que ir.

En una próxima entrada, contaré todo lo que hay que saber para descifrar (sí, sí, descifrar!) un billete de tren ruso, una tarea nada fácil…