Momos, carne de yak, 3.800m y un vuelo que nunca llegó (o crónica de unos días por Mustang)

27 07 2011

La cuesta se hacía cada vez más dura y se notaba la falta de oxigeno allí arriba. Parecía que no pero en un solo día habíamos cubierto un desnivel de 1.000 metros. Aunque una cosa estaba clara, todo el esfuerzo estaba mereciendo la pena ya desde el momento en que pusimos los pies en esta región, en el misterioso Mustang.

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