Viaje a Rusia en marcha…

24 02 2011

Nervios, tensión, vértigo, ganas, ansia, anhelo… una mezcla extravagante de sensaciones que me invade en estos precisos momentos.

Quedan horas. En pocos minutos (unos 360 más o menos) sonará el despertador que indicará una nueva aventura, una muy especial… La primera que voy a realizar en solitario, algo que seguramente va a pasar a ser una de las experiencias más remarcables de toda mi vida. Voy a hacer algo importante y soy consciente de ello.

Llevo unos días bastante nervioso, algo con lo que nunca antes me había encontrado con tanta intensidad. Se nota que la aventura que mañana mismo empieza es diferente. Y es por esa diferencia, lo que la hace única.

Sólo tengo segura una sola cosa: mañana vuelo a Moscú junto a mi madre, con quien voy a estar hasta el mediodía del lunes 28, cuando ella regresará a España. A partir de entonces no tengo nada, y cuando digo nada, es nada. Miles de lugares rondan mi cabeza, miles de trenes, de horarios, de experiencias, pero todo se decidirá una vez allí. Es por eso que seguramente no voy a hacer el viaje perfecto, el viaje que se esperaría de alguien que viaja a Rusia por primera vez durante 12 días, seguramente, será más importante el camino que el destino, la experiencia que los lugares que visite.

Quizás me atreva a descubrir lugares inhóspitos, quizás me decante por restar todos los días en Moscú y alrededores o quizás realice una viaje clásico entre Moscú y San Petersburgo… O quizás no. Con eso os quiero decir que este sentimiento de no tener ni idea de cuales van a ser mis pasos a partir de la marcha de mi madre, es positivo. Me gusta. Me tranquiliza. Sé que haga lo que haga, va a ser lo que mi cuerpo, corazón o alma -llamadle como queráis- me dicte.

Señores, señoras, mañana empieza un gran día, un gran viaje, mañana es el día. El 24 de febrero va a ser un antes y un después en mi vida, eso seguro. Mañana empieza una nueva etapa y se cierra otra. Mañana empieza un desasosiego, una relajación, una necesidad… Mañana empieza todo.

Así pues, recordad que hasta bien entrado marzo no me busquéis por casa porqué…

¡ESTOY EN RUSIA!

PD: Espero poder mandar señales de vida a través de algún comentario, al menos durante los días en los que estaré en Moscú, así que no me queda nada más que decir que ¡hasta pronto, amigos! Muchas gracias.